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Daisy Chain Fields: Olivia Rodrigo y su declaración de principios

Cuando el mundo se empecinaba en encasillar a Olivia Rodrigo como la “Taylor Swift de su generación”, ella se encargó de demostrar que no se parece en nada a las estrellas pop de los últimos años.

Daisy Chain Fields: Olivia Rodrigo y su declaración de principios

Con solo cinco años en la industria de la música, la cantante de Drivers license debuta su propio festival de mujeres con fines benéficos: Daisy Chain Fields Music Festival. 

Lo cierto es que los festivales benéficos no son una novedad, pero la propuesta que trae Rodrigo sí lo es… o al menos recupera una tradición que la industria prefirió olvidar. Daisy Chain Fields retoma una genealogía que arranca en los setenta con el National Women's Music Festival y el Michigan Womyn's Music Festival, y que en los noventa tuvo su momento más visible con Lilith Fair, creado por Sarah McLachlan. La diferencia está en el contexto, mientras que los festivales de hace décadas nacieron como espacios de resistencia cultural en un mundo que todavía no entendía por qué hacían falta, Daisy Chain Fields opera en una era donde la pregunta ya no es "¿por qué un festival de mujeres?", sino "¿por qué todavía no hay paridad en los escenarios mainstream?".

La respuesta, aunque incómoda, es conocida. Durante años, los grandes productores y ejecutivos de la industria musical justificaron la falta de representación femenina bajo excusas falsas, como la supuesta falta de artistas de alto nivel, la baja demanda del público o la nula viabilidad comercial sin hombres. Según el grupo Book More Women, en 2025 solo el 22% de los artistas que actuaron en los principales festivales de música de Estados Unidos fueron mujeres. Espacios como Daisy Chain Fields demuestran con datos duros y éxito comercial que hay artistas femeninas con el talento para encabezar propuestas y que el público acompaña, haciendo del festival una propuesta altamente rentable.

Días antes del festival, Rodrigo lanzó "Serena Joy", un tema descartado de su último disco que nombra al personaje de El cuento de la criada de Margaret Atwood. La canción aborda la experiencia de ser mujer y vivir inmersa en la cultura patriarcal, y en particular la de aquellas que sostienen el sistema que las oprime. Una parte de las ventas se destinará al fondo que la cantante creó para organizaciones de mujeres y niñas.

En la presentación oficial, Olivia confirmó que para ella la transformación y el progreso social pueden sostenerse gracias al poder de la música y la experiencia colectiva, razón por la que decide crear un espacio donde “la curiosidad y la inspiración se convierten en fortaleza, conocimiento y acción”. El festival lo demostró con números: antes del inicio se habían recaudado 10 millones de dólares. Durante la presentación de Olivia, mientras leía agradecimientos, Melinda French Gates subió al escenario y anunció que doblaría esa suma. 

La recaudación total alcanzó los 20 millones de dólares, que se repartirán entre diez organizaciones sin fines de lucro elegidas por la cantante: Baby2Baby, Black Mamas Matter Alliance, Center for Reproductive Rights, FreeFrom, Jhpiego, Johns Hopkins Center for Indigenous Health, National Domestic Workers Alliance, National Institute for Reproductive Health, National Women's Law Center y Planned Parenthood. Además, todas las artistas del lineup exclusivamente femenino se presentaron de forma gratuita en apoyo a las ONG.

En el fanzine entregado a los fansfans, Rodrigo escribió: “Si este festival me ha enseñado algo (y me ha enseñado mucho), es que en el fondo la gente realmente quiere hacer el bien. Quieren apoyarse mutuamente, quieren formar parte de algo positivo, quieren animar a los demás, quieren luchar contra quienes les arrebatan sus derechos. Este festival ha sido un faro de esperanza para mí y estoy muy agradecida de haber presenciado todo esto”

Olivia, lejos de ser una artista construyendo una marca, demuestra que entiende profundamente que un escenario también puede ser espacio para un acto político y el arte es el canal perfecto para llevar ese mensaje. 

Si una artista de 23 años puede armar esto en cinco años de carrera, ¿qué le queda de excusa a los productores que llevan décadas en el negocio?

Daisy Chain Fields: Olivia Rodrigo y su declaración de principios