¿Puede la moda ser una forma de resistencia política? El caso del Black Panther Party
La moda y la política suelen abordarse como ámbitos diferenciados. Sin embargo, la forma de vestir puede expresar mucho más que una preferencia estética individual, también puede comunicar ideas, construir identidades y cuestionar determinadas estructuras sociales. Como afirma la diseñadora italiana, Miuccia Prada, "My ideas are political, and that means I struggle for whatever they stand for [...] And the instrument I have is fashion" [Mis ideas son políticas, y eso significa que lucho por aquello que representan [...] Y el instrumento que tengo es la moda] (Prada, como se citó en Campbell, 2021).
Esta relación entre apariencia y política puede observarse en el movimiento Black Power [Poder Negro], particularmente en la estética construida por el Black Panther Party [Partido Pantera Negra] en Estados Unidos durante la década de 1960. Las boinas negras, las prendas de cuero, los cuellos altos y el cabello afro natural se convirtieron en elementos visibles de pertenencia, resistencia y reivindicación política.
Pero ¿cómo puede la vestimenta adquirir un significado político? Para comprenderlo, es necesario observar el contexto histórico en el que surgió esta estética y la manera en que determinados elementos culturales llegaron a expresar una identidad colectiva.
El contexto detrás de una estética de resistencia
Para comprender el surgimiento del movimiento Black Power es necesario entenderlo como parte de un proceso de transformaciones sociales, políticas y culturales que atravesó a la sociedad estadounidense durante las décadas de 1950 y 1960. Entre sus antecedentes se encuentran las desigualdades raciales que persistieron luego de la abolición de la esclavitud en 1865. Sin embargo, durante las últimas décadas del siglo XIX en Estados Unidos, se consolidó un sistema de segregación racial, que restringía los derechos de la población afroamericana.
En este contexto, los movimientos por los derechos civiles adquirieron relevancia, dando lugar a movilizaciones, boicots y protestas contra la segregación. El boicot de colectivos de Montgomery, que se realizó después de la detención de Rosa Parks en 1955, fue uno de los sucesos más destacados de este proceso. Estas prácticas permitieron visibilizar el rechazo a estructuras jurídicas y sociales que sostenían la desigualdad racial. En este proceso aparecieron líderes que se consolidaron como referentes del sector, como Rosa Parks y Martin Luther King Jr., entre otros.
A pesar de las conquistas alcanzadas en materia de derechos civiles, persistían importantes desigualdades sociales y económicas. En este escenario cobró fuerza el movimiento Black Power, que no se limitaba a reclamar igualdad jurídica, sino que también reivindicaba el orgullo por la cultura y la identidad afroamericana.
El Black Panther Party fue fundado en Oakland en 1966 por dos jóvenes activistas, Huey Newton y Bobby Seale. En este contexto, la apariencia comenzó a adquirir una dimensión material: las boinas negras, los cuellos altos, las prendas de cuero y el cabello afro natural conformaron una estética asociada al movimiento.
Estos elementos no solo permitían reconocer visualmente a sus integrantes, sino que también expresaban una pertenencia colectiva y una reivindicación cultural en una sociedad atravesada por la desigualdad racial. Como señala Marjon Carlos (2017) en su artículo publicado en la revista Vogue, señala que el cabello natural, adoptado por las mujeres del partido, reflejaba "a new pride in one's appearance—a striking visual marker of black identity" [un nuevo orgullo por la propia apariencia, un marcador visual llamativo de la identidad negra].
En este sentido, la moda puede entenderse como parte de procesos históricos y políticos más amplios. El historiador Eric Hobsbawm (1999) vincula los cambios en los gustos juveniles con las transformaciones políticas e ideológicas de su época. Su afirmación de que "la moda suele ser profética, aunque nadie sepa cómo" (p. 333) permite pensar las expresiones culturales como manifestaciones que acompañan el cuestionamiento de los valores establecidos.
Vestimenta e ideología
En Ideología y aparatos ideológicos del Estado (1970), Louis Althusser desarrolla una concepción de la sociedad estructurada en distintos niveles. Por un lado, la infraestructura o base económica, conformada por las fuerzas productivas y las relaciones de producción; por otro, la superestructura, compuesta por las dimensiones jurídica, política e ideológica.
Para el autor, la continuidad de una sociedad no depende únicamente de la producción de bienes, sino también de la reproducción de las condiciones que permiten mantener su estructura. En este proceso intervienen los Aparatos Ideológicos del Estado (AIE), entre los que se encuentran la escuela, la familia, la religión, los medios de información y el aparato cultural. Estas instituciones contribuyen a reproducir las relaciones sociales existentes. En este sentido, Althusser sostiene que la reproducción de la fuerza de trabajo implica también "la reproducción de su sometimiento a la ideología dominante" (1970/2024, p. 7).
Sin embargo, la ideología no constituye únicamente un conjunto de ideas abstractas, sino que posee una dimensión material que se manifiesta en prácticas, comportamientos y rituales. Como señala el autor, las ideas deben su existencia a "los actos de las prácticas reguladas por los rituales definidos, en última instancia, por un aparato ideológico" (Althusser, 1970/2024, p. 39). Asimismo, la ideología interviene en la constitución de los individuos como sujetos, dado que "sólo existe ideología para los sujetos concretos y esta destinación de la ideología es posible solamente por el sujeto" (Althusser, 1970/2024, p. 40).
Esta perspectiva permite analizar la moda más allá de una elección individual. En Sobre el fenómeno actual de la "Moda", Althusser (2014) sostiene que la difusión de determinadas formas de vestir constituye un "fenómeno, un efecto, ideológicos" (p. 5). La vestimenta participa así en la organización de las relaciones sociales, al permitir identificar a los individuos y expresar su posición dentro de la sociedad. Al mismo tiempo, las nuevas formas de vestir pueden manifestar una ruptura con "las formas convencionales de la ropa y del peinado" (Althusser, 2014, p. 8).
El filósofo francés observa que las transformaciones de la moda juvenil posteriores a las manifestaciones de 1968 expresaron un sentimiento de rebelión y se vincularon con el cuestionamiento de los Aparatos Ideológicos del Estado que intervienen en la vida cotidiana, como la familia, el sistema educativo y el aparato cultural. No obstante, advierte que estas expresiones pueden resultar insuficientes si no se traducen en una acción política estructurada. La moda puede manifestar rechazo, pero su existencia no implica necesariamente una transformación de las estructuras sociales.
Identidad y hegemonía: cuando la apariencia adquiere sentido político
Los aportes de Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, desarrollados en Hegemonía y estrategia socialista (1985), permiten profundizar este análisis. Para los autores, los sujetos políticos son "voluntades colectivas" complejas, cuya conformación "resulta de la articulación político-ideológica de fuerzas históricas dispersas y fragmentadas" (Laclau & Mouffe, 1985/2004, p. 118). Desde esta perspectiva, las identidades políticas no son fijas ni predeterminadas, sino que se construyen mediante relaciones entre distintas fuerzas, demandas y posiciones políticas.
La articulación permite comprender cómo diferentes elementos adquieren un sentido común al establecer relaciones entre sí. Este proceso se vincula con la hegemonía, entendida como una disputa por los significados que organizan el orden social. Como sostienen Laclau y Mouffe, "la hegemonía se constituye en un campo surcado por antagonismos" (1985/2004, p. 231). Por lo tanto, la construcción de una identidad colectiva también supone diferenciarse de otras posiciones frente a las cuales se define y adquiere sentido. En este marco, los autores señalan que el "sentido mismo depende de articulaciones hegemónicas cuyo éxito no está garantizado por ninguna ley de la historia" (1985/2004, p. 120).
Estos conceptos permiten analizar la estética del movimiento Black Power y, en particular, la del Black Panther Party. Durante la década de 1960, en Estados Unidos, determinadas formas de representación estética adquirieron visibilidad y comenzaron a funcionar como símbolos de identificación colectiva y expresión política. Las boinas negras, los cuellos altos, los abrigos de cuero y el cabello afro natural conformaron una estética asociada al movimiento, mediante la cual sus integrantes expresaban las ideas, la historia y la cultura afroamericana.
Desde la perspectiva de Althusser, estos elementos pueden entenderse como prácticas materiales en las que se manifiestan determinadas posiciones ideológicas. A su vez, su adopción permitía cuestionar representaciones dominantes en un contexto histórico marcado por la desigualdad racial. En este sentido, el propio Althusser (1970/2024) señala que los AIE también constituyen espacios en los que se desarrolla la lucha de clases, en tanto las clases explotadas pueden disputar las posiciones dominantes por medio de ellos.
Por su parte, Laclau y Mouffe permiten comprender que estos elementos no poseían necesariamente un significado político de manera aislada. Su sentido se construyó a partir de su articulación con las demandas y posiciones políticas del Black Power, así como con la reivindicación de la cultura afroamericana. La apariencia se convirtió, de este modo, en una expresión visible de una identidad colectiva.
El cabello afro como reivindicación política
El cabello afro natural constituye un ejemplo de cómo la apariencia puede adquirir un significado que trasciende lo estético. Marjon Carlos (2017) en su artículo para la revista Vogue, señala que su uso se vinculó con un nuevo orgullo por la propia imagen y la identidad negra. Esta reivindicación se produjo en un contexto en el que la población afroamericana estaba sujeta a determinados estándares de apariencia asociados a los modelos establecidos por la sociedad blanca.
En línea con este argumento, Valenti (2020) sostiene en Vogue, que "The Black Power movement was a larger-scale rejection of this and ushered in a celebration of natural Afro hair and racial pride in America [...]" [El movimiento Black Power fue un rechazo a mayor escala de esto y dio paso a una celebración del cabello afro natural y del orgullo racial en Estados Unidos].
Desde esta perspectiva, la revalorización del cabello afro puede interpretarse no sólo como una expresión de orgullo racial, sino también como una forma de diferenciación frente a los modelos de apariencia dominantes. En términos de Laclau y Mouffe, esta diferenciación forma parte de la construcción de una identidad colectiva, que se define en relación con otras posiciones sociales.
Así, el cabello afro, las boinas, los cuellos altos y las prendas de cuero pueden analizarse como parte de una articulación más amplia de símbolos, prácticas y demandas mediante la cual el Black Panther Party construyó y expresó una identidad política colectiva. La estética no se constituyó únicamente en el plano discursivo, sino que adquirió una dimensión material y visible en las prácticas cotidianas de sus integrantes.
Vestirse también es tomar posición
La estética del Black Panther Party permite observar la relación entre vestimenta, identidad y acción política. Determinados elementos de la apariencia trascendieron su dimensión estética y se vincularon con procesos de identificación y reivindicación colectiva. Los aportes de Althusser permiten comprender estas expresiones como prácticas materiales de la ideología, mientras que Laclau y Mouffe ayudan a explicar cómo adquirieron sentido mediante su articulación con distintas demandas y posiciones políticas.
En este sentido, la estética del movimiento Black Power puede entenderse como uno de los espacios en los que una identidad política colectiva adquirió visibilidad y reconocimiento, al mismo tiempo que se convirtió en un espacio de disputa por los significados asociados a la identidad negra.
La vestimenta, por lo tanto, no constituye únicamente una forma de expresión estética, sino también una práctica cultural que puede participar en procesos de identificación y confrontación política. Esto no significa que la moda, por sí sola, produzca una transformación de las estructuras sociales, sino que puede adquirir significado político al articularse en procesos colectivos de construcción y disputa de sentidos.
El caso del Black Panther Party muestra, en definitiva, cómo determinados elementos de la apariencia pueden convertirse en expresiones de orgullo, pertenencia y reivindicación. Vestirse también puede significar tomar posición frente al orden social.
Referencias bibliográficas
Althusser, L. (2014). Sobre el fenómeno actual de la "Moda". Décalages, 1(4). (Trabajo original sin fecha de publicación).
Althusser, L. (2024). Ideología y los aparatos ideológicos del Estado. Skla. (Trabajo original publicado en 1970).
Campbell, G. (2021). Miuccia Prada talks punk & political correctness in this never-before-seen interview.
Carlos, M. (2017, 20 de enero). From Rosa Parks to Angela Davis, dress was a form of protest. Vogue.
Hobsbawm, E. J. (1999). Historia del siglo XX. Crítica.
Laclau, E., & Mouffe, C. (2004). Hegemonía y estrategia socialista. Fondo de Cultura Económica. (Trabajo original publicado en 1985).
Mower, S. (2018, 21 de enero). Dressed to protest: Can fashion help bring about change? British Vogue.
National Museum of African American History and Culture. (s. f.). Black Panther Party: Challenging police and promoting social change. Smithsonian Institution.
O'Hagan, S. (2022, 4 de septiembre). Sisters of the revolution: The women of the Black Panther party. The Guardian.
Valenti, L. (2020, 28 de abril). 5 beauty eras worth studying in quarantine, according to the hair historian. Vogue.
Epígrafes de las imágenes
Imagen 1: Estética del Black Panther Party. Glen Wheeler y Claudia Grayson durante el funeral de George Jackson en Oakland, California (28 de agosto de 1971). Fuente: Shames, S. (1971). Glen Wheeler and Claudia Grayson at George Jackson's funeral in Oakland, California. Fotografía recuperada de The Guardian (4 de septiembre de 2022). https://www.theguardian.com/artanddesign/2022/sep/04/sisters-revolution-women-of-black-panther-party
Imagen 2: Vestimenta como símbolo de protesta. Larry Clayton Powell y su esposa Jean durante una audiencia ante un subcomité de investigación del Senado estadounidense (18 de junio de 1969). Fuente: Mower, S. (2018, 21 de enero). Dressed to protest: Can fashion help bring about change? British Vogue. Recuperado de https://www.vogue.co.uk/article/clothing-fashion-protest
Imagen 3: Mujeres integrantes del Black Panther Party durante una manifestación por la liberación de Huey Newton, 1968. Fuente: Schoolcraft College (2022), Black History Month: The Black Panther Party.